"Quero imaginar sob que novos traços o despotismo poderia produzir-se no mundo... Depois de ter colhido em suas mãos poderosas cada indivíduo e de moldá-los a seu gosto, o governo estende seus braços sobre toda a sociedade... Não quebra as vontades, mas as amolece, submete e dirige... Raramente força a agir, mas opõe-se sem cessar a que se aja; não destrói, impede que se nasça; não tiraniza, incomoda, oprime, extingue, abestalha e reduz enfim cada nação a não ser mais que um rebanho de animais tímidos, do qual o governo é o pastor. (...)
A imprensa é, por excelência, o instrumento democrático da liberdade." Alexis de Tocqueville
(1805-1859)

"A democracia é a pior forma de governo imaginável, à exceção de todas as outras que foram experimentadas." Winston Churchill.

domingo, 5 de junho de 2016

O AMANTE DE HUGO CHÁVEZ


Um leitor venezuelano seguidor deste blog no Twitter, acaba de me enviar o link para um artigo de Gustavo Tovar-Arroyo, que escreve num site noticioso muito popular na Venezuela intitulado Noticiero Digital. 

Tovar-Arroyo explica no texto, que se trata um artigo escrito por ele há muito tempo, mas que em razão da crítica situação da Venezuela, muitos se perguntam até hoje por que Hugo Chávez nomeou Nicolás Maduro seu sucessor? 

A hipótese levantada pelo articulista faz sentido, já que ninguém na Venezuela que esteja em seu juízo normal encontra uma razão objetiva que teria levado o finado caudilho comunista a legar tamanha desgraça aos venezuelanos. 
Convém lembrar que logo depois que assumiu o poder, Nicolás Maduro afirmou que Chávez depois de morto apareceu para ele, Maduro, na forma de um passarinho... 
A foto que ilustra este post foi enviada juntamente com o link para o artigo.

Faço a transcrição no original em espanhol, lembrando que o blog dispõe de ferramenta de tradução logo abaixo do cabeçalho. Leiam:






Justificación introductoria

Me veo exigido a repetir la publicación de un artículo que escribí hace años. El grito del lector me obliga: ¡Otra! ¡Otra! ¡Otra! Yo simplemente cumplo.

Vuelve a surgir la evidencia de la doble nacionalidad de Maduro y chavistas y opositores siguen preguntándose: 
¿qué debilidad motivó al comandante Chávez a legarnos a un extranjero como su sucesor? 
¿Por qué él y sólo él? ¿Amor del bueno? ¿Calígula del siglo XXI? 
No lo descartemos. Cuando caiga la dictadura chavista muchas historias se conocerán, ésta es una de ellas.

Mi deliberación está basada en hechos reales. Digo “reales” apoyado en dos de sus sentidos, por un lado, basados en la realidad y por otro, como secreto a voces de la realeza (chavista). 
Todo el mundo dentro del palacio hablaba de ello, la sospecha era multitudinaria, pero nadie se atrevía a decirlo. Yo lo hice.

El “Primer Damo” de Venezuela

En Venezuela podríamos pasar todo el día gritando, mentando madres, insultando a diestra y siniestra, lanzando platos y despedazando vidrios. Como dijo Cioran: estamos en la cima de la desesperación.

Si con Chávez vivimos entre sobresaltos y amargura, con Maduro Venezuela se ha convertido en un país despavoridamente absurdo, un cinematográfico caos.

El “Primer Damo” o “Doño” (lo digo por su relación con la “Primera Combatiente” y siguiendo el vocabulario del absurdo que se ha impuesto) ha resultado ser infinitamente más torpe de lo que jamás sospechamos. 
Un bullicioso bobalicón, el hazmerreír del siglo XXI.

Lo escribo con pena y mucha lástima por él y por el país. El desconcertado “Damo” está perdido, se hunde, y los venezolanos nos hundimos con él.

Nadie entiende el porqué Chávez le legó la responsabilidad de sucederlo en el poder y peor aún el encargo de salvaguardar a la revolución; no hay lógica que lo explique.


Chávez fue de todo, mas no un pendejo. ¿Qué le pasó? ¿Qué secreta sensibilidad lo inspiró a declarar en su última alocución “desde mi alma, desde mi corazón, tan firme como la luna llena, lo más importante que tengo que decir es que Nicolás será mi sucesor”.

Una incógnita que sólo encuentra respuesta basado en indicios, rumores palaciegos y últimamente en un clamor popular: al “Comandante Supremo” lo inspiró su amor.

Del Magno Alejandro al Infinito Hugo


Nadie debe escandalizarse ante tal revelación. No tiene nada de malo ni es difamatoria. La historia está nutrida de amores de este tipo. Muchos de los más legendarios conquistadores o monarcas de la humanidad han tenido amantes del mismo sexo.

No somos homofóbicos, ¿o sí?

La lista es larga: Alejandro Magno; los emperadores romanos Nerón, Trajano, Adriano; Jacobo I de Inglaterra; hasta Adolfo Hitler según señala el historiador Lothar Machtan en su libro “El secreto Hitler”, a quien aparte de su amorío temprano con su inseparable amigo de la juventud, August Kubizek, se le conoce la devoción íntima que sostuvo con su chofer Julius Schreck.

Semejante a Chávez, que le cambió el nombre a Venezuela, que se adueño de Bolivia, Ecuador y Nicaragua sin disparar una bala y que hasta le agregó una estrella a la bandera (como dedicación a su amado), todos esos monarcas marcaron su tiempo.

La falsa idea que asocia a un homosexual (o bisexual) con conductas histéricas o afeminadas ha sido superado por la historia, sobre todo cuando de política o militares se trata. 
El ser homosexual nada tiene que ver con debilidad. Los hay recios y guapetones, como Chávez.

¿Alguien podría señalar que el más insigne conquistador que ha tenido la humanidad, Alejandro Magno, o el indomable Hitler eran débiles? No. La historia los ha colocado entre los más temibles y varoniles líderes de todos los tiempos, no obstante, su inclinación sexual los haya llevado a experimentar, como sus admirados héroes griegos (Aquiles, entre otros), con personas de su mismo sexo.

¿Tiene ello algo de malo? No. ¿Tendría algo de malo que Hugo Chávez y Nicolás Maduro hayan sido amantes? Tampoco. Al menos, no a los efectos de este escrito.


La extraña historia de Maduro

Nicolás Maduro es colombiano, no sólo por el hecho hipotético de haber nacido en Colombia (nadie sabe a ciencia cierta donde nació, probablemente ni él mismo), sino porque su madre, María de Jesús Moros, nació en Cúcuta, es colombiana, y según la Constitución del hermano país, quien nace de vientre colombiano es colombiano por nacimiento.

Tan inapelable hecho lo inhabilita parar ejercer la Presidencia de Venezuela por prohibición expresa de nuestra Constitución. Nadie con doble nacionalidad - que en todo caso es la situación de Maduro - puede ejercer como primer mandatario de nuestro país.

¿Desconocía esto Chávez o simplemente le importó - fiel a su corazón - un bledo lo que expresamente prohíbe nuestra Carta Magna? Estoy convencido de que Chávez lo sabía, pero su trágico amor, como todo amor secreto y novelesco, lo cegó.

Chávez vivió una historia casi de leyenda y como todo hombre legendario padeció su propia tragedia amorosa, que lo desplomó.

El talón trágico de Chávez fue Nicolás Maduro, es la única explicación a la extravagante decisión de dejarlo como su sucesor.

Poco o nada se sabe de Maduro. Lo comprobado es que fue chofer y guardaespaldas de Chávez una vez que éste fue irresponsablemente indultado por Caldera. 
Desde entonces y hasta el último aliento, compartieron viajes, habitación y, por qué no decirlo, intimidad. ¿Lo imaginan?

Recordemos que Maduro ni fue parte del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200), ni juró frente al Samán de Güere, ni se batió a duelo para usurpar el poder el 4 de febrero de 1992. Su único mérito, insisto, es haber guardado la espalda de su “supremo”.

(Por cierto, que se sepa la única pistola que sabe usar el “revolucionario” Nicolás Maduro es su secador de pelo.)

No es ficción, es Venezuela

Como señalé antes, a los efectos de este artículo poco importa el tipo de amor que existió entre Chávez y Maduro. Eso es un tema personalísimo que sólo les atañe a ellos.

A los efectos de este artículo lo que interesa - y aturde - es que una decisión de índole exclusivamente amorosa - en ningún caso política - haya hecho naufragar a un país y nos haya convertido en una plétora de absurdos y desatinos que no parecieran tener término.

Lo más terrible es que no se trata de una fábula griega o de una ficción truculenta de la literatura. Es Venezuela. No es Alejandro Magno y Hefestión, es Hugo Chávez y su guardaespaldas y chofer Nicolás.

Fidel Castro es un erudito del mal, conoce bien el eterno retorno de la historia y lo usó para sus oscuros fines. 
Posible celestino de este ensordecedor idilio revolucionario, está cobrando caro su alcahuetería. Mientras tanto Venezuela es una ruina y lo seguirá siéndolo mientras el amante de un dictador, por puro capricho, sin explicación racional alguna, siga rigiendo nuestro destino.

De Maduro no podemos esperar nada, sólo improvisación y decadencia. Entendamos cómo llegó al poder. Sus constantes alusiones sexuales, homosexuales, bisexuales son un espejo de su sífilis espiritual. En su lógica, multiplicar los penes entre los niños de las escuelas es lo que lo mantendrá en el poder. Así de jodidos estamos.


La polémica no debe surgir en torno al amorío entre Chávez y Maduro, sino en torno a cómo un amorío puede devastar a una nación.

Nicolás, el pobre Nicolás, no es el responsable del desastre venezolano. Lo fatídico es que él lo único que está intentando es completar el catastrófico legado de su amor…

05 de junho de 2016
Por Gustavo Tovar-Arroyo - Noticiero Digital
in aluizio amorim

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